martes, 28 de febrero de 2012

Óbitofranquezas.

I

El hecho de que me ponga a pensar

en tu muerte, Ceferino, no quiere decir

que ya quiera que te mueras.


Porque yo he pasado alguna tarde entera,

sentado a tu lado, robándote memorias

de naufragios y peleas de cantina.


Ya te estoy guardando mis lágrimas

para poder llorarte hasta el cansancio,

ya te estoy velando desde ahorita,

regalándote las horas que puedo y quiero.


Porque no quiero que la tarde de tu velorio,

nadie me diga que te ofrezca una “última noche”.

Irme a parar a un lado de tu féretro,

sabiendo que mientras estabas vivo, poco me ocupé de ti,

sería como mentarte la madre.


A mí ya me está doliendo tu partida,

me están haciendo falta tus historias,

tus torpes carcajadas y enfados innecesarios.


Los sábados ya no serán los mismos,

sin compañero fraterno, siempre lúcido y pasional,

para ver el arte de los hombres que se muelen a golpes.


La muerte, no conoce de futuros.

Por eso, compartirte mi pobre presente,

es la forma más sincera que tengo para quererte.

miércoles, 11 de enero de 2012

Sicalipsis de Enero.

Gimes y mueres, salamandra,
entre mis manos te haces polvo.

Me ofreces tu torpeza,
el agua que corre entre tus piernas.

En la meseta divina de tu vientre
asesino a una bestia de sangre tibia.

Yo juego a ser tu Dios.



Fotografía: Pavel Kiselev.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Poema escrito a manera de sms viajando en un autobús con destino a Juchitán de Zaragoza.

En el trueque de tu sexo por mis versos,
mientras finjo que te amo,
me siento más sólo.

No sé a qué juego enamorando
a varias mujeres, vendiéndoles miseria
y poemas a cambio de sus piernas.

No sé qué pretendo con esa linda chica
de diecisiete años, mientras le apreto los senos
y sacio mi perversidad y me bebo su ternura.

Entre mis diferentes e infinitas soledades
invoco a una extraña que tal vez anda por ahí
pensando en el trabajo, comiendo o haciendo el amor.

Yo imploro al mundo que me deje verla un día
ande yo sobrio y de buena cara
para lanzarle un hola y ver qué pasa.

Imagino que vendrá con sus dedos finos y largos,
me elegirá como se escoge una fruta de un árbol
y si me va bien, me comerá.

Ojalá que tenga pies pequeños cortados como pan
y que tenga un torso esbelto y blanco
y rodillas adiamantadas y que huela a café.




Fotografía: Edward Olive.

martes, 20 de diciembre de 2011

Ceferino

Hay tardes como ésta en que encuentro al abuelo dormido, recostado en su sillón, apretando con las manos la toalla que le cubre las piernas, como si quisiera aferrarse a la vida y escapar del sueño de la muerte.

Las ramas de los árboles chocan contra las láminas de la casa y producen un estruendo que exalta al abuelo, pero no lo despierta. Yo lo imagino parado en la proa de un barco asustado por relámpagos de tormenta y olas gigantes.

No sé porqué siempre sueño con el trabajo –confiesa- Sueño que me peleo con un par de cabrones que no me quieren dar chamba. ¡Puras tonterías! –finiquita- y baja la cabeza sintiendo pena por sus recuerdos.

Al abuelo le gusta contarme sus viajes en alta mar. Se emociona y alza los brazos marrones, magullados, tostados por el sol. Y yo lo imagino luchando con quimeras en tráfagas e inacabables batallas marinas.

A veces lo sorprendo observando absorto la foto de la abuela que tiene sobre el buró. Parece que charlaran. Él pide disculpas, ella lo invita a morirse.

Cuando lo descubro cabizbajo, pensativo, agazapado entre sus miles de arrugas, ahogado en una angustia infinita o sosteniendo el periódico con sus manos trémulas, pienso en aquel poema de Neruda. Abuelo, “¡Todo en ti fue naufragio!”




domingo, 31 de octubre de 2010

¡Un homenaje a nuestros adorados muertos!


"Los hombres que "viven" no se mueren nunca,

se duermen de a ratos, de a ratos pequeños,

y el sueño infinito es sòlo una excusa."


La parca con parsimonia y sin subterfugios se llevó a grandes personajes éste año. Individuos ilustres, hombres de letras, de mundo. Nunca volverán, jamás, pero nos dejaron un montón de palabras. Hartas letras pá leer. ¡Un hurra a todos ellos! El mundo de los libros jamás será el mismo sin ustedes.


*Carlos Montemayor.

*José Saramago.

*Carlos Monsiváis.

*Germán Dehesa.

*Alì Chumacero.


Mención especial al Gran Jurista y ex Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Naciòn José de Jesús Gudiño Pelayo y al gran compositor Roberto Cantoral.


A todos ustedes... Gracias.




viernes, 22 de octubre de 2010

...

Detrás de los ventanales, mirando las hojas moverse como sonajas mudas, anunciando el atardecer y el frío que empaparán la noche con tu ausencia.

Le faltas a mis días, circunstancialmente precarios.

Yo sé de sobra que puedo vivir sin ti, porque tu existencia apacigua mi rabia de saber que no te tengo.

viernes, 15 de octubre de 2010

some kind of... "Friday i´m in love"

El Cervantino, Paquito de Rivera, el frío, la noche… y sólo me faltas tú para quererte, vino tinto y el tiempo que nos tiene tan apartados, tan ajenos a nuestra cotidianeidad. Y sólo me falta darme cuenta de que la vida no es vida, en viernes como éste, con la melancolía a flor de piel y la soledad como mi eterna compañera.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Introspección.

Voy a escribir entre la sombra de tus pechos pequeñas palabras indescifrables que sólo tú corazón podrá entender.

Soy el que no puedo verte a la cara, el que te vende blasfemias con verdades que sólo yo entiendo, el que no te merece y al que no mereces. Somos dos encuentros premeditados, intencionados e incorrectos.

Soy el de un solo corazón y varios amores, el que no sabe qué quiere pero tampoco pretende saberlo. El autorretrato de un ciego de nacimiento apreciado y calificado por el mismo.

Soy el que se entusiasma viendo aviones y helicópteros pasar por su ventana, pensando en el miedo que tiene a las alturas sabiendo que es en verdad a la libertad.

Soy una tarde de Noviembre un día que no debería llamarse Domingo sino Melancolía. Soy el fraude de un enamoradizo escritor al que le falta esa cosa a la que llaman “amor” para que vuelva a pensar que sus letras son más o menos buenas, y no mediocres y sin sentido como éstas.

Soy el que los sábados recuerda que quiere ser poeta, soñador y revolucionario. Un hombre atrapado en 3 historias con finales diferentes, con 3 máscaras a escoger dependiendo la ocasión.

Soy la extrañez de un puerto en decadencia visto en un amanecer capturado por la cámara de mi padre. La tarde interminable del abuelo que se ha vuelto un experto en matar mosquitos, en esperar un baño, otro día, las mismas caras, los mismos pretextos.

Soy Montreal y sus calles que ven pasar a mi madre y a mi hermano, incompletos como también lo estoy yo, sabiendo que nos hacemos tanta falta, que nos hemos vuelto tan ajenos a nuestra cotidianeidad pero no a nuestras causas.

Soy una carrera universitaria que no logro amar, la flojera de mis mañanas y el pretexto redundante de mi sueño aunado a mi fracaso.

Soy mis dudas perpetuas, mis miedos, la noche que se lleva la inspiración y las ganas que podrían continuar éste viaje hacia mí mismo, y sin embargo lo suspenden dejando en el tintero lo que siempre merece pensarse; el día siguiente.

sábado, 5 de junio de 2010

Abasolo.

1

Abasolo cayó un buen día del nido que lo acobijaba. Y pequeño como era e indefenso, lo recogí. No sabía qué hacer. Ignoraba en sobremanera qué darle de comer; con una jeringa decidí darle agua, y gota a gota él la tomaba. Cuando sentía que se ahogaba, sacudía la cabeza y movía las patas como queriendo escapar, pero después se reincorporaba para volver a beber. Con su pico utilizado como una especie de pala, intenté darle pulpa de un mango abierto, creí que comería, pero sólo logré pintarle de amarillo el pico y la cavidad bucal. Esa misma tarde que cayó del nido, dos pájaros más grandes volaban cerca de mis manos como queriéndomelo arrebatar. Era una pena no poder volver a subirlo a su nido, y más aún, no poder dejarlo ir, porque no volaba. Con pedacitos de tortilla hice una pastita para dársela; pero no la comió.
2

La tarde del día en que cayó, logré conseguir alimento en una veterinaria. De vuelta a casa, me abordó la incertidumbre de no saber si Abasolo sobreviviría o no y una angustia rara se apoderó de mí. Cuando llegué a casa, Abasolo permanecía inmóvil en su jaula, encogido, con los ojos cerrados. Toqué con un leve golpe su jaula, y temiendo que no reaccionara murmuré – ¡Abasolo!-.

3

Pero Abasolo reaccionó. Disolví la pasta en agua como me dijo el muchacho de la veterinaria, lo tomé con cuidado para sacarlo de su jaula, e intenté dársela. Pero no comió nada. Le volví a dar agua con la jeringa y bebió algunas gotas. Sabía que no iba a ser suficiente con agua para que sobreviviera, pero tenía una leve e infundada esperanza de verlo sobrevivir y volar. Lo volví a meter a su jaula y me fui a mi habitación.

Regresé por él unas horas después…

4

Tendido sobre el piso de su jaula, yacía Abasolo con los parpados cerrados. Apenas respiraba. Lo tomé con cuidado y acostado sobre mis manos parecía que dormía, pero agonizaba. Lo miré fijamente acariciando sus alas y la tristeza más estúpida se apoderó de mí, tomé una bolsa de plástico amarilla y puse a Abasolo dentro de ella, la cerré y fui a tirarlo a la basura.

5

La tristeza tan ridícula e inexplicable que me asalta ésta noche, no proviene del fallecimiento de un familiar cercano, ni tampoco de las penas y problemas que encuentro a mi alrededor, ni mucho menos del fracaso del que vengo y trato de recuperarme. La tristeza irrisoria e inescrutable que me irrumpe ésta noche, se debe tan sólo a la muerte de un Zenzontle café llamado Abasolo que la tarde de un 3 de Junio cayó de su nido, que sucumbió ante mi incapacidad de alimentarlo, y ahora, dentro de una bolsa de plástico amarilla, permanece irremediablemente muerto en un bote de basura.

martes, 13 de abril de 2010

Íntima oscuridad.

La oscuridad. El inmenso monstruo que nos oculta,
entre las sabanas de tu cama, varada en tus bordes,
anidada, borrada por el descaro de la luz que nos expone
y nos hace imperfectos.

Capa de negro color. Verdadero matiz de los días.
Refugio perfecto de mis letras y mis vulnerables seres
escondidos entre los recovecos de mi alcoba,
cansada ya de soportarme.

jueves, 28 de enero de 2010

La soledad es el universo inmóvil y callado del presente,
la pesadez del aire que respiro, el olor a nada.

Es el sonido oculto del tiempo que transcurre y jamás se detiene.
Un puño de formas contenidas que bailan cuando no estamos.

La soledad es el oído frágil que escucha el sollozar del mundo,
y la mirada quieta que vela nuestra fugaz existencia.


miércoles, 30 de septiembre de 2009

Travis - "Sing"

Persuasión

Te propongo una treta:
Transformemos la distancia.
Mintámosle al tiempo y a la eternidad.
A la gente, al pretexto y a la razón.

Inventemos razones, digámosle que es;
una unión inmediata entre tu ventana y la mía.
Un puente plagado de estrellas y oscuridad.

Y ya que se convenza, escondamos blasfemias,
enterrémoslas, deshagámonos de ellas.
Miremos al cielo, con nuestras mentiras a cuestas.
Y hagámonos tontos como los demás.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

La alcoba

Cuadrado perfecto forrado de cortinas sepia.
Vacios rotundos. Inmensidades.
Espacio geométricamente taciturno.

Reflejo inquieto del silencio,
explosión abundante de la nada,
Una bestia encerrada en una alcoba de mosaicos tristes.

Que le falta a mi habitación si no hay nada,
nada de voces, de nada,
nada de soledades calladas.

Que le falta a mi vida si tengo libros,
café, galletas, poesía y agua.
Un candelabro endeble y una luz apagada.

miércoles, 29 de julio de 2009

Al final de cuentas...

Al final de cuentas vivimos en un mundo de desconocidos.
Aquellos a quienes llamamos con ventaja amigos, padres o hermanos, no son más que un complejo de ideales y pensamientos paralelos y ajenos a los nuestros. Pensar entonces que conocemos a alguien, no es sino un acto aventurado y ciego propio del ego.

Al final de cuentas (y no necesariamente al final), no podemos conocernos ni a nosotros mismos. Es una realidad concreta, más simple de lo que parece. Un camino de incógnitas sin respuestas, no porque no sepamos encontrarlas, sino sencillamente porque no las hay.

La vida se vuelve siempre, una historia cíclica en la que nos creemos escritores de un cuento, en el que tan solo somos personajes.



Montreal, Canadá.

miércoles, 1 de julio de 2009

Ausencia

Hoy, te busco,
como todos los días en que no me atrevo a decírtelo.
No confíes en que te digo que te busco,
porque tal vez no lo hago.

Hoy te digo que te busco,
y es porque te busco quizá.
O porque temo haberte encontrado.

martes, 30 de junio de 2009

Una excusa o un para qué.

Estos últimos días he estado meditando acerca del por qué y el para qué tengo este blog. Me he encontrado con respuestas que no creí tener, y confirmado otras que todavía tambaleaban. Las preguntas suenan y yacen como dos incógnitas necesarias a la conciencia y a la racionalidad, necesito; creo, una excusa incuestionable e inmediata para este espacio, un para qué redundante a toda ocasión y a todo cuestionamiento. Tal vez puede ser cosa mía, no lo sé. El ser humano suele irremediablemente tener la necesidad de explicar el por qué de sus acciones, la misma vida nos lo ha impuesto, sin embargo, creo que hay cosas que no necesitan de justificación ni explicación alguna, afortunadamente, esta no es una de ellas, y digo afortunadamente porque sería una pena no tener justificación para ello, desde luego, así como las palabras tienen traducción, también tienen una explicación.

He encontrado en este espacio (su espacio), una salida constante y necesaria a mis pensamientos, y es que, así como la encuentro en otras libretas en las que también escribo, y aunque este blog es menos íntimo, no deja por ello de ser franco, directo y transparente.

¿Un poeta?, ¿Un escritor?, no lo sé, si al que trata la madera le dicen carpintero, y al que roba cosas le llaman ladrón, quizá yo soy un poeta y un escritor, sin el detalle elemental al nombramiento de ser bueno o malo en ello. Escribir es el arte necesario y franco de ser, de plasmar y de sentir. Y aunque la definición anterior podría caber en la pintura, la escultura u otras artes, las herramientas son por demás diferentes. Yo puedo escribir en la arena sin necesidad de un papel y un lápiz, más no puedo pintar sin pintura, puedo escribir en el cielo (sutil e íntimo lienzo), más no puedo esculpir sin materia.

Lo hago sin temor, y eso es precisamente lo que me permite crear el vínculo exacto entre mis letras y ustedes, porque ese es otro punto crucial que lleva a una respuesta más. Este blog, depende de quién lo lee, no es autónomo, vive por las personas que se identifican o simpatizan con él. Es un ente material desprendido del autor que vive por sus lectores, porque finalmente si no quisiera que nadie lo viera, lo escribiría en una libreta y lo guardaría para mí, pero ese no es el punto. El escritor escribe para ser leído, el pintor pinta para ser apreciado, y aunque es importante recalcar que es la segunda instancia, no deja por ello de ser importante.

¿No temes que sea tan íntimo?

En realidad la pregunta anterior ha surgido de charlas con otras personas con blogs, el problema, dicen, es que suele convertirse en algo autobiográfico o demasiado íntimo, y muchos temen que eso suceda. En mi caso, creo que al final, somos personas, comunes y corrientes, que sienten, que lloran y ríen, y si algo puede parecer demasiado personal, no hay que tener miedo a la crítica o al juicio, alguna vez dijo Coelho que los críticos eran como eunucos en un harem, saben cómo se hacen las cosas, pero no pueden hacerlas.

Invitación:

Por último, no puedo dejar de hacerles una atenta invitación; los exhorto a que escriban, es placentero, tranquilizante y siempre satisfactorio. Quién sabe si entre ustedes no se encuentra un gran poeta, novelista o guionista. Recuerden “de músico, poeta y loco…”

Soy hombre, duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.
O. Paz

miércoles, 3 de junio de 2009

"Las Criaturas Saladas"

"Yo levanté los ojos y tuve una visión. Había dos mujeres que avanzaban. El viento soplaba en sus alas: ellas tenían dos alas como las de la cigüeña, y levantaron el recipiente entre la tierra y el cielo" Zacarías (5:9)

Desde el punto de vista religioso, los Ángeles son considerados como criaturas divinas destinadas a la ayuda de Dios. Son imaginados como seres misericordiosos y preciosos, cuerpos alados, dotados de pureza, de aspecto blanquecino y mirada tierna, con objetivos diferentes y por demás significativos. Los Ángeles parecen ser creaciones derivadas de la esperanza del hombre, producto de la búsqueda de un refugio constante de ánimo, fortaleza y temperamento. El Ángel, en el argot milenario, es la figura sagrada, preciosa e indescriptible. Sinónimo de ayuda, de consuelo, de tragedia, muerte y vida. El Ángel es un ser etéreo, digno de las creaciones humanas más comunes. Son pintados, esculpidos, escritos, dibujados, son nombres de canciones, ciudades, novelas, poemas y un sin fin de cosas.

Pues bien, pareciera que andan por todos lados, sin cansancio ni tregua alguna para con el mundo, ayudando sin ser vistos ni oídos, vagando por la tierra que nos tocó vivir a los mortales. Siempre creí que nunca había visto alguno, pensé que eran obra de la vasta imaginación del hombre, dudé siempre de su existencia y credibilidad. Hasta que me di cuenta que en verdad están ahí, siempre lo han estado, solo que en figuras diferentes a las que se pintan o dibujan, están ahí, pero sin alas, sin blancura ni divinidad. Los Ángeles usan lentes, tienen los dientes salidos, usan saco, corbata y pantalones. Los Ángeles odian que les hables por la mañana, comen donas y aman leer a Borges. Los Ángeles usan trenzas, viven lejos, tocan la guitarra y juegan “X-Box”. Los Ángeles me mandan mensajes todas las noches preocupados por si ya llegué a casa, los Ángeles me ven con ternura, me cocinan a veces y me piden galletas (finas obvio, son Ángeles), los Ángeles usan silla de ruedas y van por la calle molestos por el sol y cansados de la vida, ellos saben que los quiero y ríen y muestran el lunar de su mejilla izquierda, lloran en mi hombro y no dudan si quieren hablarme a las 2 de la mañana. Los Ángeles aguantan carilla, cubren mis excesos de alcohol y hablan apenados con mi padre, te invitan a desayunar y pagan las chelas, miden casi dos metros, te llaman “Bro”, son incoherentes, ocurrentes y gordos. Son criaturas que hablan Alemán dormidos, nobles como nadie y simples como todos. Disfrutan la cocina, lloran muy seguido, son inseguros y de mucha “hueva” para la fiesta. Tienen mirada celestial, olvidan títulos y preguntan siempre ¿Qué piensas?, son pequeños, parlanchines y chismosos.

Los Ángeles que yo conozco son aún más sencillos y simples de aquellos que la gente dibuja e imagina, los angelitos que me tocaron no son criaturas aladas, sino “saladas”, no son pulcros sino apestosos, no están siempre, sino cuándo deben. Esas criaturas que me rodean, son en realidad, Ángeles, diferentes en figura, pero iguales en esencia a como la divinidad los ha descrito. Todos mis Ángeles, quizá no han sido descritos esta ocasión, sin embargo, saben que los quiero. Y agradezco su existencia cada uno de los días que desde que nací, me ha tocado vivir de más.







miércoles, 20 de mayo de 2009

"Vicios"

Tengo kilos de libros en el escritorio, me arden los ojos y me molesta la nariz, sí, tengo gripe. Pienso en ti, irremediablemente pero así es, que le voy a hacer. Miro hacia arriba y veo ese artefacto despreciable que cubre el foco de mi cuarto, dios! Me enardece no poder quitarlo.
Tengo frio en la planta de los pies. Se me han ido las palabras, no sé ni que escribir y solo lo hago en automático, pienso, pienso y no dejo de hacerlo.

Debo confesar que siento un ligero desprecio por la cantidad de “nicks” en el messenger que dicen algo sobre la muerte de Benedetti. Tal vez porque yo quería hacer lo mismo y dejé de sentirme original. Es hora ya de dormir, pero el café que me tome hace un rato no me dejará hacerlo, (empiezo a pensar que puede ser mental).

Suena en el reproductor “Bésame mucho” y sí, sigo pensando en ti, (eso no debí escribirlo) en fin los minutos pasan y yo sigo vagando en salvedades. Creo que eso de andar pensando en ti ya se volvió anacrónico.

Tarareo “La chica de ipanema” y ahora que está de “moda” Benedetti, (nótese otra vez mi desprecio) se me viene a la mente el fragmento de uno de sus poemas…
“…Enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio…”

Me acabo de dar cuenta de algo. Ya volví a pensar en ti.